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El Malpensante

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Un accidente llamado Norah Lange

Acaba de aparecer una colosal biografía de Jorge Luis Borges y ya está causando un feroz revuelo en Argentina. En seguida, un fragmento del polémico libro.

En julio de 1924, la familia de Borges regresó a Buenos Aires después de pasar un año en Europa. Jorge Luis (“Georgie”) ahora tenía 24 años y escribía poesía desde la adolescencia. En España se vio influido por un grupo de poetas de vanguardia llamado “El Ultra” y concibió el proyecto de llevar la modernidad literaria a Argentina. En octubre leyó el Ulysses de James Joyce, publicado en París el año anterior, y escribió sobre este libro una reseña exultante en la que se felicitaba —son sus palabras— por ser “el primer aventurero hispánico que ha arribado al libro de Joyce”. Joyce le parecía un espíritu afín que lograba para los irlandeses lo que el propio Borges avizoraba, en forma vaga, para los argentinos. Al mismo tiempo crecía su fascinación por una chica de 17 años llamada Norah Lange. El 26 de octubre Borges le escribió a su amigo Guillermo de Torre que pensaba traducir un pasaje del Ulysses, y en esa misma carta menciona por lo menos tres veces a Norah Lan­ge. Un mes o dos antes se había propuesto ayudarla a publicar un primer libro de poemas llamado La calle de la tarde. Borges había negociado los términos con Samet, el editor, y escribió el prólogo. Consiguió que el libro fuera reseñado y que una muestra de los poemas saliera en la revista Martín Fierro, junto con su prólogo, en el que elogiaba a Norah por su alto lirismo: ella era “pre­clara por el doble resplandor de sus cren­chas y de su altiva juventud” y “leve y altiva y fervorosa como bandera que se realiza en el viento”. Buena par­te de la atracción que Norah ejer­cía sobre él provenía del exo­tismo de la familia Lange. El padre, Gunnar Lange, era noruego, mientras que la madre, Berta Erfjord, era hija de un noruego y de una irlandesa, si bien había nacido en Argentina. Norah, la cuarta de seis hijos, nació el 23 de octubre de 1906 y creció en los suburbios de Buenos Aires en un ambiente culto, liberal y políglota.

Un atributo particularmente insólito de Norah Lange era su melena roja. Esta cualidad, exótica en un país latino, solía asociarse en el mundo hispánico con maleficios y hechicería. Norah creció como el marimacho de la familia, destacándose por sus fugas y sus bromas pesadas: una de las favoritas durante la primera adolescencia era calarse un poncho y un sombrero de ala ancha y subirse al tejado desde donde ...

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