Google+ El Malpensante

Ficción

Piel

Un cuento de Gabriel Jaime Alzate

.

 

Una ventisca que apenas empañaba la visibilidad sorprendió a Nancy a la entrada de Cape Cod, camino de su casa en Brewster. Cuando llegó a la carretera principal ya nevaba y, poco después, una montaña blanca lo cubría todo. El servicio meteorológico había anunciado que nevaría intensamente sobre Nueva York al final de la tarde. Ahora le resultaba imposible entrar a su propia casa. El camino de piedra que conducía a la puerta estaba totalmente sepultado, igual que el jardín frontal. Nancy no temía a la nieve, pero le angustiaba el hecho de verse atrapada en su carro, completamente sola en medio de una situación semejante.

Intentó dar marcha atrás pero el carro no respondió; este se limitó a ronronear como un gato malcriado y, de repente, como el mismo gato rendido, enmudeció. “Estoy atrapada”, pensó. Empezaba a oscurecer. Entre los árboles del bosque que rodeaba la propiedad, alcanzaba a ver los últimos destellos del sol sobre el mar. “No soportaré la nevada metida en este cacharro. Qué rabia, qué impotencia, qué indignidad acabar así”.

Los copos comenzaron a cubrir el automóvil. Nancy echó mano de una frazada que llevaba en el asiento del pasajero. Después, aguzó la vista porque creyó ver unas sombras que avanzaban hacia ella desde un costado de la carretera. En esa época eran pocos los animales en la zona. Los ciervos siempre huían en busca de refugio. ¿Lobos? Jamás había oído de lobos por allí. Las siluetas se arrastraban pesadamente, avanzaban oscuras en dirección al carro. Puso seguro a las puertas y bebió café del termo.

Trató de permanecer alerta, pero empezaba a quedarse dormida cuando escuchó el primero de los golpes. Al principio pensó que se trataba de un cúmulo de nieve que se había desprendido de algún árbol para aterrizar en el techo del carro. Entonces vio los cuerpos que se movían cerca. “Son hombres, vienen por mí”, se dijo. Sintió el frío correr por su espalda, atravesarla y alojarse en su vientre. Se encogió para taparse con la frazada y solo dejó sus ojos descubiertos: uno de los hombres se subió al cap&o...

Página 1 de 4

El contenido de esta sección está disponible solo para suscriptores

Comentarios a esta entrada

Su comentario

Gabriel Jaime Alzate

Escritor y profesor. En 2006, ganó el Premio Nacional de Novela Ciudad de Bogotá, con la obra El viajero en el umbral. En 2015 publicó la novela Más que un forastero.

Abril de 2017
Edición No.184

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

La escritura como seducción

Por El Malpensante

3

Taller Malpensante de Escritura

Por El Malpensante

4

Un débil abrazo

Por Carlos Páramo

5

En la muerte de los blasfemos

Por Mario Jursich Durán

1

Salir con chicas que no leen/ Salir con chicas que leen

Por Charles Warnke

2

El calígrafo

Por Alexandru Ecovoiu

3

Sombra

Por Ruven Afanador

4

Loca carrera de los optimistas

Por

5

El proletariado de los dioses

Por Paul Brito

1

Nuestro Archivo

1 de 4

En defensa de la novela, una vez más


Por Salman Rushdie


Publicado en la edición

No. 158



La crisis de la novela ha sido anunciada con visos apocalípticos en distintos momentos de la historia de la literatura. A mediados de los noventa, uno de sus más destacados representante [...]

Los hombres me explican cosas


Por Rebecca Solnit


Publicado en la edición

No. 164



Una especie de autoridad intelectual masculina, basada exclusivamente en el género, es una de las formas más sutiles y a la vez violentas de discriminación hacia las mujeres. Para [...]

Cómo escribir y cómo no escribir poesía


Por Wislawa Szymborska


Publicado en la edición

No. 120



Durante tres décadas, Wislawa Szymborska escribió una columna en el periodico polaco Vida Literaria. En ella respondía las preguntas de personas interesadas en escr [...]

Fentanyl


Por Samuel Andrés Arias


Publicado en la edición

No. 77



¿Y al doctor quién lo ronda? Pues lo ronda, entre otras cosas, una peligrosa tentación en la que muchos caen. Ésta es la impresionante crónica de un anestesista que [...]

Columnas

La comba del palo

Las Marías y sus seguidores

En uso de razón

Del terrorismo al conflicto interno

No lo veo claro

Hocus pocus

Paseos citadinos

Paseo cartagenero por una Manga sin mangos

El arte del trapecio

Razones y tradiciones